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Salvaguardias / Folcloristas

Folcloristas

Olden Gutierrez Montaña

La cedula de ciudadanía certifica que nací el 1° de Mayo de 1965 en Villavicencio – Meta; hijo de Ana María Montaña Medina y Hernán Gutiérrez Garcia, tercero entre siete hermanos, de origen netamente campesino, formado por la estricta rigidez y el rigor de una orden que debía ser cumplida.

Hice parte de la tercera promoción de Bachilleres egresados del Instituto Agrícola Guacavia en 1983. Desde la época de estudiante participaba en los diferentes concursos de canto y poesía costumbrista.

  • 1978 Representé ITA Guacavia en la convención Nacional de Futuros Agricultores de Colombia en Paipa – Boyacá.
  • 1979 Representé al Departamento del Meta en el Festival Nacional del Folclor en Ibagué – Tolima.
  • 1988 Invitado especial al festival de la Libertad en Tunja – Boyacá.
  • 1996 1° Lugar Festival “Voz de Oro” Cumaral – Meta.
  • 1999 1° Lugar concurso de Poema Llanero alusivo a Cumaral.
  • 2004 Finalista Torneo Internacional del Joropo Villavicencio – Meta.
  • 2014 Finalista Torneo Internacional del Joropo Villavicencio – Meta.
  • Crisis y Solución
  • Llamado a la sensatez
  • El futbol es diversión
  • La leyenda del silbador

Además de la elaboración de documentales sobre la historia de Cumaral, Puerto López, San Martin, San Juan de Arama y San Juanito, municipios pertenecientes al Departamento del Meta.

Tenay Torres

Consolidada folclorista reconocida de la Canta Criolla Llanera Colombo- Venezolana Tenay Torres, nació el 02 de Octubre de 1957 en la hermosa ciudad musical de Colombia, Ibagué Tolima. Llegando a Villavicencio en 1975 iniciando  su carrera artística en el año de 1979, gracias al apoyo de Pedro López, cantante y dueño de El Botalón el Centro Artístico más reconocido de Villavicencio.  Ha Participado en Grandes Festivales Colombo – Venezolanos como Voz Recia, Invitada Especial o Jurado.

Ha realizado 8 trabajos discográficos, algunos de sus éxitos bajo el sello discográfico Llano JES del reconocido Locutor Julio Eduardo Santos, como La Solterona, Amante, El Vecino, El Jugador, La Coquetona, Te Quiero Porque Te Quiero entre otros.

Galardonada con varios reconocimientos en su Vida Artística el más reciente otorgado por La Casa de La Cultural Jorge Eliecer Gaitán.

Actualmente reside en la ciudad de Villavicencio, donde continúa deleitando con su voz recia y estilo jocoso en eventos, centros artísticos y festivales en toda la región llanera.

Luis Ariel Rey Roa, el pionero Q.D.E.P.

Biografía por Juan Manuel Chaparro

Aunque es Arauca el departamento que para mediados del siglo XX marcaba la pauta en cuanto a música llanera, en Villavicencio surgió la primera figura artística de reconocimiento nacional e internacional de dicho folclor en nuestro país. Su nombre Luís Ariel Rey Roa.

Nacido en la capital del departamento del Meta en 1934, hijo de doña Ana Juaquina Roa, costurera de oficio y de don Javier Rey, peluquero y miembro del Directorio Municipal del Partido Liberal.

En el centro fundacional de Villavicencio, en la calle que conduce al colegio La Salle y en la que para los años setenta ocurrió un voraz incendio, sucedió la infancia de Luís Ariel. Los inmensos solares, los frondosos árboles y la constante presencia de músicos y artistas en su hogar fueron la principal fuente de motivación de Luís Ariel en la música.

Desde muy joven prefería entonar bambucos, pasillos y corriosllaneros que cualquier otra cosa. Se las ingeniaba para construir instrumentos bastante rudimentarios y artesanales que lo pudieran acompañar en sus melodías. Sus hermanos Gil Arialdo y Leonel eran los eternos cómplices.

Los registros de diversos recortes de periódicos y las voces de quienes lo conocieron expresan que fue en 1948 el inició de su carrera musical. Cantaba en locales, fiestas y eventos sociales en donde fuera invitado o contratado. Los brotes de violencia en nuestro país, acaecidos en la década de los cincuenta, obligaron a toda la familia a radicarse en la ciudad de Bogotá, en donde logró grabar su primer trabajo discográgico con el sello Vergara. Y fue en ese momento cuando la figura de Luís Ariel Rey comenzó a ganar reconocimiento nacional.

Quienes en el llano son poseedores de alguna característica especial, ya sea por su bravura, belleza, o talento artístico, reciben como homenaje el nombre de algún integrante de la fauna llanera, por esto mismo, por la calidad de su voz, Luís Ariel, recibe el mote de “el jilguero” que es un ave pequeña, de colorido plumaje y alegre cantar.

Este cantador es acompañado siempre por el grupo musical denominado Los Llaneros (conformado en sus inicios por sus hermanos Gil Arialdo y Leonel),quienes interpretaban la música llanera a la usanza tradicional del Meta en esa época, es decir guitarra, bandolina, (entre otros instrumentos andinos) cuatro y maracas. El arpa aparece tiempo después debido a la fuerte influencia de los conjuntos venezolanos y araucanos, como lo citábamos en el volumen número uno de esta investigación.

En las presentaciones el grupo era acompañado por una pareja de baile quienes hacían gala de su destreza en el balsiao, el zapateo y escobilleo, mientras que los músicos y la voz líder lucían pantalón y camisa manga larga con botas vaqueras media caña, cinturón ancho, cartuchera, pañoleta roja amarrada al cuello y sombrero. Esta forma de vestuario (establecido por el propio Luís Ariel) recibió críticas por parte de algunos folcloristas quienes negaban que ese fuera el típico vestir del llanero, sin embargo Los Llaneros se presentaron siempre de la misma manera ya que era ingrediente adicional del atractivo del conjunto y de su líder.

Uno de los primeros éxitos musicales de Luís Ariel fue el tema Ay, si, si el cual le permitió conquistar los más importantes escenarios del país.    

Ay si, si (joropo)

(Fragmento)

Ay, si, si, el orgullo del llanero,
ay, si, si, yo se lo voy a contar,
ay, si, si, buen caballo y buena silla,
buen caballo y buena silla
buena soga pa’ enlazar. (Bis)

Ay, si, si, lucero de la mañana,
ay, si, si, préstame tu claridad,
ay, si, si, para seguirle los pasos
para seguirle los pasos
a mi amada, que se va. (Bis)

El Valle, Bogotá, Antioquia, Caldas, Quindío, Huila, la costa atlántica y los antiguamente denominados territorios nacionales, elogiaban y aplaudían las presentaciones de “el Jilguero y los llaneros”.

Por otra parte los teatros, emisoras y canales de televisión de Bolivia, Chile, Ecuador, Venezuela, Perú, Argentina, Uruguay, Brasil, Cuba, El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Costa Rica, Panamá, México y los Estados Unidos, recibían con aprecio y gran entusiasmo las presentaciones musicales de los embajadores llaneros.

El gran momento de “el jilguero” le permitió grabar trabajos discográficos con sellos del prestigio de Philips, Odeón, Tempsa, Codiscos y Fuentes, empresas disqueras que regularmente buscaban los mejores artistas para tenerlos en su cartera musical.

Con Los Llaneros, Luís Ariel realiza espectáculos y graba otros temas musicales que se hicieron populares y de inmensa recordación como Carmentea, de Miguel Ángel Martín y Guayabo Negro, del Indio Figueredo.

Guayabo Negro (pasaje)

(fragmento)

Guayabo negro nunca me digas adiós
digas adiós que es una palabra triste
corazones que se quieren
corazones que se quieren
nunca deben despedirse.

Como se mecen las palmeras con la brisa
como se secan las espigas con el sol

Así se acaba mi vida
como errante mariposa
que vuela de flor en flor.

Luís Ariel fue varias veces invitado especial en la celebración del Festival de la Canción Colombiana (Villavicencio), incluso la Gobernación del Meta lo contrató en algunos años para que fuera el organizador del certamen. Este artista siempre defendió el folclor de su región e incluso criticó la forma como en Colombia se subestimaba a quienes luchaban por promover las expresiones autóctonas.

Ocupando un privilegiado lugar de reconocimiento y prestigio en la farándula colombiana, decidió alternar su oficio con la de empresario. Luís Ariel creó LAR Producciones, que fue promotora de artistas nacionales y extranjeros. Uno de ellos fue Guillermo García Ocampo, el popular Billy Pontoni, quien, según palabras del cantante cartagueño, recuerda a Luís Ariel como un padre.

Los medios de comunicación nacionales y de fuera del país, durante sus 27 años de trayectoria artística, fueron muy especiales con la presencia de este cantante en los diferentes escenarios. La prensa y la radio de entonces calificaban de sensación, de ídolo y de estrella colombiana al artista villavicense, algo bastante particular en un cantante especializado en un ritmo folclórico local.

Igualmente su talento y simpatía le permitieron abrirse paso entre las más altas esferas sociales de la nación. Era muy apreciado por ministros y presidentes de la nación, entre ellos Misael Pastrana Borrero y Alfonso López Michelsen. Precisamente fue para 1975 que el presidente López le propuso a Luís Ariel ser agregado cultural en Panamá, pero la muerte impidió que eso y muchas otras cosas buenas sucedieran en la vida del jilguero.

Luís Ariel Rey Roa falleció el 31 de mayo de 1975 en Bogotá, a consecuencia de un paro cardiaco.

Fue cantante, compositor, grabó 40 trabajos discográficos y llevó el folclor llanero a lugares donde nunca antes había estado. El mundo folclórico llanero lo reconoce como uno de los grandes.

Gil Arialdo Rey Roa Q.D.E.P.

Autobiografía

A pesar de que recuerdo los momentos en que camuflábamos municiones de fusil en los panes que les enviábamos al Casanare a Guadalupe Salcedo y Álvaro Parra, para que combatieran a los conservadores, nunca compuse un tema alusivo a la guerra porque me inclino más por la paz, el amor y las cosas bonitas de la vida.

De vez en cuando me transporto a la época de mi juventud y retomo a mis años mozos en Villavicencio, al lado de mi papá que era un peluquero acomodado. Me traslado a la escuela Olaya Herrera porque como hijo de papi, el bachillerato lo cursé en La Salle.

Es que Gil Arialdo Rey, el compositor de más de 300 temas, incluidos Ay sí, sí y Zulma, es nostálgico por naturaleza.

Nació en Villavicencio, “la puerta del Llano”, el dos de septiembre de 1930, y quisieron sus padres que él no estuviera solo en los avatares que tiene la vida, por eso fueron ocho hijos de los que sólo sobreviven el viejo Gil y su hermano.

Desde muy joven fui andariego, primero fui a Guasdualito, (Venezuela) y más tarde paré en Arauca. Me ganaba el real cabalgando, trabajando y coleando. Era un llanero y ser llanero cuesta caro, pero estaba chico y tenía una vida por delante. Nada me importaba porque para esa época, con mis estudios y la escuela de la vida, descubrí que tenía aptitudes para componer, para tocar cuatro y guitarra. Con estas condiciones recorrí Latinoamérica en la plenitud de mi existencia, con mi hermano Luís Ariel, el mejor cantador de estas tierras.

Sí, fuimos mi hermano, Luís Fandiño, José Restrepo y yo, quienes integramos el conjunto de música llanera que nos dio fama, plata, mujeres y tristezas; Hasta nos metieron a la cárcel por chusmeros y por bandoleros, pero siempre salimos adelante.

Soy liberal de los de izquierda, por eso en la época de la violencia ayudé a Guadalupe Salcedo, quien era también cantante y le gustaba la copla. Lo conocí en Puerto López, cantamos ambos pero no más, le ayudé con lo de las municiones y después me volé a Girardot porque me iban a matar por eso y por chusmero.

De tanto trajinar, paramos en Bogotá. Trabajamos en RCN y grabamos nuestros primeros discos con el sello Vergara. Con Luís Ariel fuimos serenateros, tomadores de trago, pero sólo en 1957, cuando llegó el éxito, trabajamos en la Voz de Colombia y se abrieron las puertas.

Nos separamos algunas veces, pero siempre nos encontrábamos. Yo componía, el cantaba. Era un ruiseñor y aunque no hay muerto malo, con escuchar sus discos uno oye la calidad, la madera y el talento. Y así va pasando el tiempo, estuve en Méjico, conocí al maestro Novo y di mis primeros pinitos en la locución, él me enseño.

Con ese gusanito volví a Villavicencio y empecé a animar donde la “mechuda”, luego con Sady Rojas en unas “palomitas” que me dio en la Matecaña.

Pasé a la radio, fui el primer y único narrador de coleo. Los demás son animadores, no saben de eso. Hay que tener estilo. No se le olvide que popularicé el “cacho en la manga”, y aquí estoy, sigo en el medio. Me gano la vida con los micrófonos, haciendo “huevos tibios” en el Noticiero del Llano y componiendo mis canciones.

En 1974 trabajaba en Todelar cuando me informaron, no lo pensé dos veces. Viajé a Bogotá y con el dolor más grande de mi alma transmití su entierro. Duré muchos días tomando, me quería morir, pero aquí estoy con mi nostalgia. Soy Gil Arialdo Rey, el de Zulma, princesita divina, pedacito de luna, virgencita de amor…

Se fue mi hermano Luís Ariel, la vida cambió, ahora mantengo en el Llano, tengo doce hijos. Sigo componiendo y espero que mis canciones sean un homenaje de alegría, de tolerancia…”como mi llano lindo que verdece en la sabana, como tus ojos bellos que me eclipsan hasta el alma, así serás mi amor porque te quiero tanto, te quiero mucho más, más que a mi pobre vida, como este amor sacrosanto que imploramos los dos”.

Gil Arialdo Rey Roa fallece el 20 de marzo de 1998.

(El original de este texto y demás archivos de los maestros Luís Ariel y Gil Arialdo son conservados celosamente por América Rey Sierra (hija de Gil Arialdo), a quien agradecemos su inmensa colaboración para la realización de este trabajo.

David Parales Bello - Arpísta

David Parales Bello, es el primer y mejor arpista colombiano reconocido nacional  e internacionalmente, por la ejecución de este instrumento del folclor Colombo-Venezolano. El maestro Parales Bello ha dedicado cuatro décadas de su vida, no solo a la ejecución del arpa y demás instrumentos folclóricos llaneros (Bandola, Cuatro, Maracas y Furruco), sino que esta dejando un gran legado para el folclor colombiano  como compositor,  investigador, escritor y periodista, destacándose su obra ”EL ARPA”, que ya supera los 10.000 ejemplares en cuatro ediciones. “El Maestro David”(así se le conoce), fué el primer colombiano que interiorizó el arpa, como quiera que en la década del 60 llevó a la ciudad de Villavicencio y luego a la capital de la república el instrumento de las 32 cuerdas, demostrando su maestría en la ejecución del mismo. De ahí en adelante ”El Maestro” recorre toda la geografía nacional, llevando el folclor de su Arauca natal y traspasa las fronteras alcanzando el reconocimiento en Venezuela; Perú; Paraguay; España; EstadosUnidos; Francia; Brasil; Ecuador; Alemania; Inglaterra y el lejano Oriente. En su trasegar por los caminos de la música, ha sido acompañado desde 1963 por “LOS COPLEROS DEL ARAUCA”, el grupo que como fundador y director ha llevado el folclor llanero a las diferentes latitudes. De este grupo debemos   destacar la participación de grandes figuras como las de Juan Farfán, Hugo Mantilla, Jorge Carvajal, Alberto Cúrvelo, Juan de los Santos Contreras ”El Carrao de Palmarito”, Tirso Delgado, Aldrumas Monroy, Alfredo Pereira, Aries Vigoth, Miryam González, Azury del Sol, Cecilia Zaid, Hernando Guerrero, Elver Salcedo, Virginia Rocha, Danilo Soler, Hector Vela y Helena Patricia entre otros.

Hector Paul Vanegas “El Catire Araucano” Q.E.P.D

Maestro y compositor
“Es una ley del llanero Darle la mano al que llega. El que está adentro se atiende, El que está afuera, se apea, Y con gran algarabía Se le abre la talanquera Cómo si fuera un hermano Que de otras tierras viniera…”: Héctor Paul Vanegas (q.e.p.d.).

Nacido en Tame, Arauca, en 1939 y se crió en la capital del departamento desde sus cinco años. En Bogotá cursó su bachillerato y algunos semestres de arquitectura, pero el campo le tiraba más fuerte, y en poco tiempo volvió a los hatos llaneros para dedicarse a la música, que era su pasión. Se dedicó por años a enseñar el arpa en su tierra natal y luego hizo lo propio en San Martín, Meta, donde además fundó el Festival Internacional del instrumento.

En 1970, Vanegas publicó el poemario “Romances del Llano”. El locutor Juan Harvey Caicedo se convirtió en el más importante divulgador de esas piezas grabándolas justamente con el acompañamiento del conjunto de su creador. Así vieron la luz inolvidables creaciones suyas como “Ser llanero cuesta caro”, “El caporal y el espanto”, “El ocaso de un llanero”, “La leyenda del jinete misterioso” y el que es considerado el más célebre de los poemas llaneros de la historia, “El ánima de Santa Elena”. Poema a su primera hija llamado “YANILUD”

Fué un depositario de los secretos del arpa llanera y de los orígenes de la música de su región. Escribió la ambiciosa colección de cuatro tomos “Puntero de Lejanías”, en el que reúne mitos, leyendas y cuadros costumbristas de su Llano natal. Además de sus poemas, también escribió pasajes, tonadas y corridos para ser cantados, como “Araucano mil por ciento”, “Romancero en lejanía”, “Flor de verano” y “Llanero cantor”.

Fué el compositor quien introdujo el cuatro llanero al Meta y el primero en fundar una escuela dedicada a la música y danza llanera en Colombia en 1962, la Escuela Folclórica del Meta. Su primer disco fue “Evocando al jilguero”, de 1975, en el que al lado de Arnulfo Briceño rendía homenajes al fallecido en ese entonces Luis Ariel Rey.

Uno de sus orgullos decía  “Tuve la fortuna de haber nacido en el llano, de haberme levantado folclóricamente en los hatos de mi región Araucana y conocer el costumbrismo de la parte de naturaleza, haberla convivido, haber participado de hechos de llanería. Todo eso que lo convierte a uno en un llanero por sangre, por tradición; y el mundo que uno vive y vivió es aquél”.

Héctor Paul fundó en San Martín el Festival Internacional de la Música Llanera”,Muchas veces laureado en los festivales de la canción Colombiana y del joropo en Villavicencio con más de un centenar de obras grabadas por él y por decenas de intérpretes.

Compositor, y jurado, fue miembro y directivo de Sayco y “el maestro Paul es símbolo viviente de la música llanera, cuya bandera ha llevado por Suramérica, Europa y Rusia.

Isaac Tacha

Dario Robayo

Fernando Lizarazo

Gonzalo Lizarazo

Miguel Angel Martin Q.E.P.D.

Alvaro Coronel Mancipe "Bayiyo" Q.E.P.D.

Pedro López